jueves, 19 de abril de 2012

Movilización del 25: ¿Moda o Convicción?

La lucha por la Educación Pública, Gratuita y de Calidad este 2011, nos dejó una clara conclusión: si un millón de personas en las calles y sobre un 80% de aprobación en las encuestas (que, por lo demás, siempre tienden a favorecer a los grandes grupos económicos) no lograron hacer ceder a este Gobierno de Derecha en los temas estructurales, es decir, donde había un enfrentamiento ideológico, no lo logrará nadie mientras sigamos teniendo una institucionalidad como la vigente que permita tal caso omiso de un malestar popular.

A pesar de lo anterior, como estudiantes y miembros de un Movimiento Social, que hoy ya anticipa nuevas luchas en formación, en particular, ligadas a los problemas regionales de las distintas zonas del país, manifiestas en la movilización que el pueblo Aysenino levantó a comienzos de este año, sabemos que la Institucionalidad no es la única ni la más poderosa de las herramientas con las que los grandes grupos de poder cuentan para hacer prevalecer su modelo económico que supedita a cualquier actividad política en Chile desde la dictadura, sino que es la alienación de los Medios de Comunicación Masiva.

Por esto, no podemos permitir que mientras nosotros avanzamos en organización y consolidación de las relaciones entre los distintos actores sociales, el Ejecutivo aproveche esta herramienta para proclamarse triunfal a través de las campañas comunicacionales, invisibilizando el persistente y firme desacuerdo con su respuesta a las demandas, frente a ello la percepción de la sociedades que el silencio otorga.

Por otro lado, si bien aislado - el Ministerio, Piñera y la Derecha- no tienen mayor capacidad de respuesta a las demandas de los Movimientos Sociales que la represión, la institucionalidad les permite avanzar en su agenda a través de la legislación y su eventual influencia en el Parlamento, camino en el que el movimiento ha demostrado su fuerza al conseguir, no mediante el acuerdo, sino a través de la interpelación, que la Concertación decida abandonar la política de los consensos, oponiéndose unánimemente al Presupuesto 2012 por no contemplar el alza sustantiva de recursos exigidos en las calles para la Educación.

En este sentido, es que la movilización cobra este año una particular importancia, no sólo para marcar presencia, sino para, además, (1) mantener el poder de presión contra los sectores que han prometido apoyar la causa eduacional, pero que sin ella han demostrado ser capaces de flaquear en el camino y legislar a favor de la derecha, y (2) denunciar con la fuerza de la unidad cuáles fueron las razones por las que aún no logramos una respuesta satisfactoria a las demandas: la falta de democracia en Chile, y la evidencia de una institucionalidad que ya no da el ancho ante este despertar de los movimientos.

Así, parar y salir a la calle este miércoles 25 de abril no es la monótona continuidad de un movimiento que el año pasado se quedó con ganas, es una ruta que, entre otras cosas, demuestra la claridad de por qué y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos.

Hasta el Paro Nacional.